Assassin’s Creed Unity: ¿Un buen ejemplo de empatía histórica?
Enseñar en los tiempos de la guillotina

Siempre me ha fascinado la capacidad de los Assassin’s Creed de enseñar y transportamos a otras épocas. Obviando los añadidos propios de las mecánicas de un videojuego (coleccionar, realizar viajes instantaneos y realizar genocidios en cada entrega) y las licencias narrativas para intentar hacerlo “más interesante” (Animus, dioses, etc.) lo cierto es que los Assassin’s Creed siempre me han parecido una buenísima herramienta para enseñar historia. Se puede aprender mucho sobre las cruzadas o el medievo italiano en las primeras entregas de la serie, especialmente con esa maravillosa reconstrucción de la ciudad de Roma en AC II: Brotherhood. Desafortunadamente no se puede decir lo mismo de la tercera y cuarta entrega, pero eso es otro tema.

Llegué a Assassin’s Creed Unity con cero expectativas. Por todos es conocido que el lanzamiento fue más que desastroso. Pero dos años después, varios gigas de parches mediante y un atractivo precio de 4 euros fueron acicate para querer probarlo. Para el que ande despistado el juego está ambientado en París y alrededores, en las postrimerías de la Revolución Francesa (1789). En él somos testigos de celebérrimos episodios históricos como la Asamblea del juego de la pelota, la toma de la Bastilla o la decapitación de Luis XVI. Un gran acierto de ambientación por parte de Ubisoft, ya que que mejor ejemplo que la Revolución Francesa para mostrar el choque entre dos mundos, el Antiguo Régimen y su alternativa revolucionaria. Una maravillosa ocasión para aprender y entender el mundo en que vivimos… que desgraciadamente se queda en eso, una oportunidad desaprovechada.

¿Y por qué, os preguntareis? Porque el juego cae en uno de los errores más grandes que puede tener cualquier tipo de recreación histórica, la falta de empatía histórica. Esto es el recrear hechos del pasado desde la mentalidad actual.[en vez de meterse en la piel y la mentalidad del momento que sería un buen ejemplo de emp histórica] Es decir trasladar nuestra manera de pensar al pasado. Assassin’s Creed muestra a unos personajes con unas conductas y unas formas de pensar muy alejadas del siglo XVIII. Amén de que muchos de ellos se comportan como si ya supieran lo que va a suceder (consecuencia de este mal ejercicio de empatia).

Por tanto el juego traslada un ideario moderno a un hecho del pasado lo que nos lleva al siguiente punto, lejos de ser un buen ejemplo de inmersión histórica el juego está plagado de juicios de valor, comentarios y situaciones que muestran claramente la ideología del productor: la revolución francesa fue cosa de una turba analfabeta instigada por (aquí viene la fantasía) una asociación de villanos atemporal. Es decir, cualquier atisbo de lucha de clases, de choque de ideologías, de choque entre dos mundos, queda ridiculizado e invisibilizado. Es significativo que en ningún momento se haga referencia al desastroso reinado de Luis XVI y las causas del enfado del Tercer Estado. Es más en numerosas ocasiones se hace referencia a “Salvar Francia” queriendo decir “acabar con la convención” y con el ala más radical de la revolución. Si los Assasssins luchan por la libertad no deberían estar de parte de los revolucionarios? Sin embargo apoyan la causa realista. O mejor aun podrían no haber apoyado a ninguna facción y ser meros espectadores, cosa que haría del juego un mejor ejercicio de inmersión, que junto a unos personajes cuidados y con comportamientos propios de su siglo harían de Assassin’s Creed Unity un maravilloso juego historico.

Pese a ello siempre nos quedará un maravilloso trabajo de recreación y diseño del París de finales del dieciocho. Un trabajo no lo suficientemente alabado y que es una auténtica maravilla. Se puede pasear por la ciudad y ver los lugares más emblematicos, e incluso algunos de construcción más tardía que se pueden jugar gracias a las misiones de Distorison de Helix.

En fin, Assassin’s Cred Unity es un mal ejemplo de empatía histórica, uno más en este océano de reconstrucción historicas poco rigurosas. Aun así puede ser una buena introducción al tema de la Revolución Francesa pero con un obligado ejercicio posterior de desmitificación y corrección de toda la carga ideológica fruto de un mal ejercico de inmersión histórica.

Allons enfants de la Patrie!