Abbey Road

Doy por cerrada la encuesta de qué disco queríais que abriera la nueva temporada de discos en la historia. No estoy plenamente satisfecho, ni mucho menos, por el número de votaciones, pero considero que ya va siendo hora de comenzar (han pasado ya casi 4 meses desde que se cerró la temporada, una barbaridad). El ganador es Abbey Road, de The Beatles. Buena elección, así que, sin más preámbulos, comienzo.

Abbey Road. The Beatles – 1969

beatles-abbey.jpgAbbey Road, terminado y lanzado en 1969 para el disfrute de todo el mundo que lo pudiera escuchar y todos los que ahora lo pueden escuchar, es uno de los 10 mejores discos de toda la historia. En cuanto a historia e influencia está bastante claro, ya que desde este prisma Abbey Road estaría aún más por encima (puede que entre los 3 discos más famosos); y desde el prisma estrictamente musical hay pocos trabajos que lo superen. Se trata del fin de The Beatles esencialmente hablando. Lo portada es muy ilustrativa, ya que da buena muestra de la fase en la que se encontraba el magnífico grupo de Liverpool. Una fase de extinción. Es como si cada uno de los miembros (John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Star) fuese cada uno por su lado. Estaban disolviéndose ya en 1969 y alguno del grupo como George Harrison ya sacaban discos en solitario. Pero ¿por qué Abbey Road es tan bueno? Son varias las razones. Una, que las canciones, juntas o por separado, son obras maestras, simplemente. La segunda podría ser que el sonido conseguido en el estudio toca el cielo y supera la producción del Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band (1967) o Magical Mystery Tour (1967). Y por supuesto, supera en esta faceta a obras anteriores como Rubber Soul (1965) o Revolver (1966). Uno de los que se encargaron de ese sonido y de esa producción fue Alan Parsons, líder de Alan Parsons Project -con álbumes como Tales of Mystery and Imagination (1976), Pyramid (1978) o Eye in the Sky (1982)- e ingeniero de sonido de Pink Floyd para The Dark Side of The Moon (1974), entre otros excepcionales trabajos. La tercera razón podría ser la madurez obtenida por la banda y la idea de que podría ser lo último que realmente harían juntos.

El álbum comienza. Suena Come Together, mito del rock en sí mismo, con una línea de bajo prominente y un ritmo impuesto atípico. Un gran estribillo con riff sencillo de guitarra y unos punteos de guitarra hacia el final redondean todo un clásico. Sin dar descanso, Something, pausada y relajada y cantada por Harrison. Es un tema donde todos los instrumentos son uno. Es uno de los mejores temas de transición que se han hecho jamás, con unos punteos de guitarra necesarios hacia la segunda parte. Maxwell’s Silver Hammer da vigor al argumento del álbum. Es original y destaca vocalmente, donde McCartney está insuperable. Los coros y todos los instrumentos en general conforman una melodía única y el teclado está sobresaliente. La grandeza del disco es que es cambiante, con lo cual da la sensación de que hay varias canciones dentro de las canciones y no se puede distinguir con claridad cuando pasa de una pista a otra. Un coro da entrada a Oh! Darling, una de las piezas más destacables del disco, cantada por McCartney, que durante la grabación estaba empeñado en grabarla por la mañana. Alan Parsons no entendía exactamente tal beatles-abbey-road.jpgempeño, y ese fue el motivo por el cual tardaron más de lo normal en terminar de grabar Oh! Darling. Pero el resultado es celestial. Con unos desgarros de Paul totalmente limpios, donde lo único que puede hacer el teclado, batería y guitarra y demás instrumentos es acompañar la voz de forma exquisita. Es impresionante los crescendos que no llegan nunca a lo más alto. Son muy numerosos, lo cual hace mantener permanentemente un estado de crescendo épico sin que este llegue a estallar. Octopus’s Garden comienza de forma divertida, y la canta Ringo Star. Contiene reminiscencias de años 50 y principios de los 60, con una instrumentación perfecta. Destaca la guitarra -con riffs y punteos geniales- y los coros y efectos de burbujas que aluden a una época la cual se miraba hacia ella con nostalgia. Comienza el principio del final de la Cara A o Side One con I Want You (She’s So Heavy), extremadamente original, con unos ritmos sugerentes y una batería que lleva el peso de la canción. Pero también se escucha a Harrison inventar sonidos con su guitarra, un bajo increíble y un cambio realmente sorprendente, donde se entra en una espiral hipnótica. Al salir de ella nos encontramos ante un ritmo diferente, propio del blues y del jazz. El blues suena con la guitarra de Harrison y el jazz con la batería de Ringo. El rock, con la fuerza que da ese She’s so Heavy. La psicodelia también tiene lugar en este, el tema de más duración del álbum (7:47 min.). El final del mismo es como una tormenta y el caos se sobreviene, es como la entrada en un sueño extraño y tenebroso. Pero después despertamos con Here Comes The Sun, con arpegios y punteos de guitarra acústica. Realmente parece que amanezca y comience un día feliz y tranquilo. Se trata de una de las pocas canciones compuestas por Harrison en este disco (la otra es Something). Here Comes The Sun da un impulso al trabajo de The Beatles. Y se entrelaza con Because, una pieza tan original como medida. Es un tema de transición, y como ocurre con Something, es uno de los mejores temas de transición que se pueden escuchar y es una pieza coral que se enlaza con You Never Give Me Your Money, que prolonga el misterio del sonido a espera de que explote finalmente. You Never Give Me Your Money es de lo mejor del disco. Melódicamente perfecto, armónicamente idóneo, con sensibilidad a la hora de elegir los tempos de cada instrumento así como cada nota y sonido seleccionado. Apabullante. Un cambio hacia los dos minutos y medio es uno de los mejores momentos en toda la historia de la música. Y es que a partir de esta pieza el paisaje musical se encuentra en su mejor momento, cosa que se comprueba con Sun King, hipnótico y con unos ritmos atenuantes elegidos en el mejor momentos posible. Absolutamente impresionante el ritmo impuesto por bajo y batería. Luego, una de las mejores cosas que saben hacer The Beatles, las voces corales, que se unen al sonido del teclado. Todo lo que se escucha hasta el final del álbum es como una gran canción. Enlaza de forma magistral con Mean Mr. Mustard, donde se intuye la explosión del paisaje musical, el cual estamos a punto de presenciar. Languidece y suena Polythene Pam, que funciona como crescendo, pero ese crescendo que no llega nunca hasta la cima. Un punteo magistral de Harrison cierra la canción. Y llegó la explosión. La unión de Polythene Pam con She Came In Through The Bathroom Window no tiene adjetivos. Todo encaja. El clímax, la cima. Con Golden Slumbers, preciosista y bella, se intuye el final del camino, pero es un final épico. La voz de McCartney ofrece cualidades nunca vistas. Golden Slumbers copula con Carry That Weight, en la cual todo el grupo hace coros y un punteo casi de despedida se deja ver de vez en cuando. Y se acabó, The End, un tema con garra, épico y conocido de The Beatles. Es la penúltima canción pero realmente funciona como tema final. Lo más destacable, a parte de todo, es un solo de guitarra agresivo y con un sonido perfectamente conseguido por parte de Harrison. A este solo le interrumpe uno de los últimos cambios de ritmo que escucharemos, un cambio que resume todo lo escuchado. Y Her Majesty cierra de forma efímera, dulce y acústica uno de los mejores discos y más influyentes de toda la historia.

Destacar la participación de George Martin como productor de The Beatles, y no solo como productor, ya que supone un gran aporte en todos los sentidos. Abbey Road, con una gran historia, casi interminable, y muchas curiosidades que no se pueden abarcar desde este enfoque musical, es un disco legendario. Y The Beatles grabará después Let It Be (1970) y varios recopilatorios, pero realmente con este disco, Abbey Road, se cierra la historia de un grupo como The Beatles, uno de los mejores conjuntos musicales de siempre y por siempre.