Panorama para analizar: 53 años de James Bond (Parte 1)

La cultura popular de la década de los 60 suele estar caracterizada por las llamadas ¨tres B¨. La primera B se refiere a los Beatles, cuya importancia es bastante obvia. Un poco menos obvia es la segunda B; de Bond, James Bond. Lo cierto es que el agente 007 tuvo una influencia tremenda en el cine de aquel entonces, con repercusiones visibles hasta el día de hoy. El salto a la fama de Ian Fleming y su célebre personaje se dio gracias a un poderoso patrocinador. El autor llevaba escritos ya desde 1951 varios libros sobre Bond cuando conoció al presidente John F. Kennedy, quien se interesó en Fleming luego de que éste le sugiriera un plan descabellado para acabar con Fidel Castro: extender la idea de que las barbas atraían la radiación, para convencer al líder cubano de que se la afeitase y pierda así su atractivo con las masas. Kennedy empezó a leer las obras de Fleming y, cuando le preguntaron luego cuáles eran sus libros favoritos, uno de los que mencionó fue Desde Rusia, con amor. La recomendación del presidente estadounidense convirtió al autor británico en un best seller instantáneo. La primera película sobre el 007, Dr. No, apareció en 1962, y le seguiría una nueva casi cada año a lo largo de la década. Había nacido así una de las franquicias cinematográficas más longevas de la historia.

¡Oh, por cierto! La tercera de las ¨tres B¨, se refiere, por supuesto, al otro héroe e ícono de los sesenta: Batman.

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Este Batman

Al igual que muchas otras personas de mi generación, el primer contacto que tuve con el mundo del agente 007 fue la película Goldeneye, hace ya veinte años atrás (!!!). Valga decir que me encantó, y que el personaje de James Bond se convirtió en uno de los héroes favoritos de mi juventud. Por supuesto, mi gusto por el universo 007 quedó consolidado en 1998, con el lanzamiento de Goldeneye para la Nintendo 64. El juego no sólo significó mi introducción a los FPS multijugador, sino también a toda la mitología detrás del agente secreto y las toneladas de personajes que la integraban.

Embargado por la curiosidad, recuerdo que me propuse buscar las películas antiguas y averiguar de qué iba todo ese rollo de la pistola dorada, el complejo espacial y Odd Job (el personaje preferido de los tramposos). La primera que pude conseguir en la tienda de alquiler de VHS fue Moonraker, y me pareció tan… rara. No eran los efectos especiales cutre, comunes aún en los noventa. Tampoco tenía que ver con la trama ni los personajes, ambos lo suficientemente interesantes. En aquel momento no podía explicarlo, pero el motivo era el tono de la película. Goldeneye, al igual que El mañana nunca muere, que ya había sido estrenada para ese entonces, eran ambas películas que se tomaban muy en serio a sí mismas. Moonraker, por el contrario, era demasiado cursi para mi gusto.

Hoy, casi veinte años después, mis gustos han ido cambiando, mis percepciones son diferentes y soy capaz de apreciar lo cursi, al menos hasta cierto punto. Por ello, aprovechando el estreno de Spectre, me propuse volver a visitar la saga del 007 con nuevos ojos, viendo todas las películas que se han hecho sobre el personaje hasta el día de hoy en orden cronológico. Ha sido una tarea ardua, a veces entretenida, otras… no tanto. Pero el resultado es este análisis, que creo que es el primero que hacemos en Warclimb sobre toda una franquicia y que he dividido en tres partes, ya que estamos hablando de un total de 26 películas extendidas todas ellas a lo largo de unas 52 horas de mi vida que nunca recuperaré. Pero, parafraseando a Adolf Eichmann, no me arrepiento de nada.

 

La era Sean Connery: de Dr. No a Diamantes para la eternidad

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Antes de pasar al ranking de lo mejor y lo peor, quisiera hacer algunos comentarios generales sobre cada era. Sobre la era Connery/Lazenby, debo destacar lo siguiente: James Bond es un capullo. Sí, esa fue la mayor impresión que me llevé al ver estas primeras películas, y fue una impresión que se mantuvo constante a lo largo de casi toda esta epopeya. Yo tampoco quería creerlo al principio, pero la evidencia se iba acumulando: es narcisista, no tiene escrúpulos, mata a sangre fría, es un tocapelotas, machista, sórdido y algunos de sus métodos de ¨seducción¨ calificarían hoy de agresión sexual. Es cierto que parte de este comportamiento se puede atribuir a las sensibilidades de la época, tan… distintas a las nuestras, pero eso no le quita lo chocante. Me vienen a la mente las quejas por el machismo que se mostraba en Mad Men, que mucha gente consideraba desagradable, así haya sido simulado en un contexto de drama histórico. La diferencia, claro, es que en las películas de Bond esto es 100% real.

Otra característica del personaje que también contribuye a su capullismo es que carece completamente de ideales. Bond no salva el mundo porque es lo correcto, porque desea la paz, o porque quiere salvar a sus seres queridos. Los motivos de Bond suelen ser mucho más mundanos: la venganza, cumplir con la misión o, simplemente, salvar a la tía a la que se quiere cepillar. Y para ello está dispuesto a hacer lo que sea, sin importarle muchas veces el daño colateral. Pero este pragmatismo es también un producto de la época. Durante la Guerra Fría, el mundo capitalista no discriminó a la hora de buscar aliados para defender occidente, ya sea en la España de Franco o en la Yugoslavia de Tito.

Sean Connery comprendía todo esto perfectamente y por ello interpretó a 007 con tanto éxito. Lo mismo se puede decir del fugaz George Lazenby, quien llegó al extremo de meterse tanto en el papel que acabó convirtiéndose en un capullo en la vida real. Ambos actores suelen ser los que mayor simpatía despiertan entre los fans a la hora de decidir quién ha interpretado al mejor Bond. Una vez que entiendes a Bond como el anti héroe que es en realidad, llegas a la conclusión de que la despiadada adaptación que hizo Alan Moore del personaje en el tercer volumen de La liga de los hombres extraordinarios es extremadamente acertada.

 

Si sólo puedes ver una: James Bond contra Goldfinger

In order to buy time, Bond asks Gert Fröbe (Auric Goldfinger) Do you expect me to talk? No Mr. Bond, I expect you to die. This was the first movie to feature a laser.

Esta película no sólo me parece la mejor de la era Connery, sino, francamente, de toda la saga. Goldfinger dejó cimentada la fórmula ganadora a la que se ciñeron las secuelas durante los siguientes 30 años. Es la siguiente: secuencia inicial -> intro musical -> presentación del McGuffin -> Bond llega a hotel 1 -> persecución 1 -> Bond conoce chica Bond 1 -> persecución 2 -> Bond llega a hotel 2 -> Bond conoce chica Bond 2 -> chica Bond 1 muere -> Bond ataca al villano y gana ->  Bond y chica Bond 2 bailan la lambada horizontal. Esta estructura, con algunas pequeñas variaciones, es la que gobierna todas las películas hasta los noventa. Goldfinger provee el modelo y, a la vez, su perfección.

Además, esta película cuenta con algunas de las escenas más emblemáticas de la franquicia: la chica Bond 1 asesinada con pintura dorada, Odd Job y su inexplicable sombrero con filo, Goldfinger mostrando su plan malévolo sobre una maqueta gigante del Fort Knox, la escena del rayo láser y la famosa línea ¨No, Mr Bond, I expect you to DIE!¨… Ni qué decir de Pussy Galore, la primera de una serie de tradicionales chicas Bond con nombres ridículos de doble sentido (¨pussy¨ es un eufemismo en inglés de ¨vagina¨, ¨galore¨ significa ¨en abundancia¨… Sip). Si quieres enterarte de qué va James Bond, esta es la única película que tienes que ver.

Menciones honrosas: 007 al servicio de su Majestad, porque es la que mejor captura el espíritu de los 60 con escenas que a veces parecen sacadas de Austin Powers, y porque George Lazenby es el segundo mejor James Bond de la historia y se nota que se lo está pasando genial durante todo el rodaje. Sólo se vive dos veces, interesante por sus imágenes del Japón de los sesenta, el guión escrito por Roald Dahl, la primera aparición de Blofeld como villano principal, la base dentro del volcán que se ha convertido en un ícono de todas las parodias de supervillanos.

La que te puedes saltar: Operación Trueno

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Sólo mirad este cartel. Es un sueño húmedo de Michael Bay.

En general, todas las películas de la era Connery me han gustado por una razón u otra, pero tengo que admitir que Operación Trueno es con la que he tenido más problemas. La premisa es interesante; Bond es enviado a un centro de rehabilitación para tratar sus problemas de salud fruto de una vida de excesos. Allí descubre una conspiración de SPECTRE para robar bombas nucleares y chantajear a las potencias mundiales. La cinta flaquea durante la segunda parte, sin embargo, con escenas de persecución que se hacen eternas. El mayor culpable es sin duda la batalla final, conformada por una secuencia submarina bastante larga, que se hace interminable por su lentitud y montones de tomas de gente siendo arponeada.

 

La escena más machista: James Bond contra Goldfinger

Vete a dar un paseo, nena. Vamos a hablar los hombres.

La escena que más calificaría hoy de agresión sexual: Operación Trueno

Tus labios dicen ‘no’, pero tus ojos dicen ‘no, por favor’

Mejor intro y banda sonora: Sólo se vive dos veces

Es la menos tradicional de todas. Con esta canción de Nancy Sinatra probablemente quisieron darle cierto toque oriental a la música para que armonizara con la temática de la película. Y vaya que logra algo diferente, conservando al mismo tiempo la esencia de la música jamesbondiana. La manera en la que el tema principal se mezcla con el resto de la banda sonora a lo largo de la película es también magistral.

 

Mejor remake que supera al original: Nunca digas nunca jamás

5Aunque Nunca digas nunca jamás es de 1983, la incluyo en esta lista porque también la protagoniza Sean Connery. De hecho, fue la última vez que el actor encarnó a Bond. La cinta es producto de una complicada disputa legal por los derechos del personaje, y fue hecha por Warner Bros. en vez de MGM. El único enlace con las películas anteriores es la interpretación de Connery, su personaje y algunos otros personajes secundarios, pero Nunca digas nunca jamás presenta al 007 como ninguna otra película hasta hoy: viejo y oxidado. Esta es la versión Old Snake de Bond, el agente secreto que aún es capaz de cumplir su misión, pero le cuesta más.

Es también el viejo Bond de los sesenta enfrentándose al entonces futurístico mundo de principios de los ochenta con sus pantalones de spandex, dominatrices y, sí, videojuegos. Estos, de hecho, figuran con cierta importancia en la película. En la fiesta de gala en la cual 007 conoce por primera vez al villano hay un salón repleto de máquinas de recreativas, remplazando a las tradicionales mesas de juegos de azar ubicuas en el universo Bond. En la misma fiesta, Bond y el villano se enfrentan… en una batalla multijugador de Domination, un juego inventado y sin sentido, como suelen ser los videojuegos en las pelis de los ochentas. Además, Nunca digas nunca jamás posee un nivel de metanarrativa tampoco visto en ninguna otra cinta de Bond, con comentarios como ¨¿Empezarás otra de tus aventuras de violencia y sexo sin sentido, 007?¨ y un final con Connery mirando directamente a la cámara y casi hablándole al público.

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Este análisis regresará en…

El análisis que me amó: 53 años de James Bond (Parte 2)