OPINIÓN: La quinta temporada de Vikings es mala con avaricia
Esto no hay un Lodbrok que lo salve

Ya veníamos avisando por aquí que la anterior temporada de Vikingos (Vikings) era un fiasco. Pero, lejos de mejorar, la quinta temporada de la serie “dirigida” por Michael Hirst se está yendo a pique. De una serie histórica, con grandes personajes hemos pasado a una opereta sensiblera mal interpretada y peor escrita.

Se que prometí que me bajaba del carro en la cuarta temporada y que no volvería a ver Vikings, pero el morbo me pudo y todavía maldigo el momento en el que decidí hacerlo porque, además de perder 10 horas de mi vida, he sufrido como no os podéis imaginar como historiador, como espectador -que disfrutó las tres primeras temporadas- y como ser humano racional.

La quinta temporada es un despropósito descomunal, falla TODO a TODOS los niveles. Mal guión, malas interpretaciones, misscastings, mala producción, coreografías desastrosas, errores históricos severos, y lo que es peor: es tremendamente aburrida.

Ivar combatiendo el tedio mientras ve la quinta temporada.

Empecemos por las actuaciones. La labor actoral de esta temporada es sin duda altamente deficiente. Incluso actores solventes en anteriores capítulos ahora actúan rematadamente mal: Lagertha, Judith, Floki… La prole de Ragnar se dedica a sobreactuar y a imitar descaradamente los gestos de Fimmel – En especial Ivar (Alex Høgh Andersen) que fuerza muchísimo una actitud de inestabilidad emocional y que confunde la fiereza con el esperpento-. En ocasiones parece que quiera imitar al Gollum de Andy Serkis. Los nuevos personajes, incluidos los extras, a mi parecer lo hacen bastante mal, en especial la actriz de Magrethe, los sami y sobretodo Alfredo (que el dios cristiano nos pille confesados si tenemos que esperar que este Alfredo unifique Britania). El actor de Aethelwulf se sigue arrastrando por el set de rodaje lo mismo que Astrid y sus miradas intensas. Ni me molesto en describir más a los personajes pues en esta temporada son absolutamente irrelevantes más allá de “este apoya a este”. Hasta los extras actúan mal, especialmente los actores de las tramas islandesa y del desierto y, como no, los combatientes en las batallas, podrían ser sustituidos por moñecos y no nos enteraríamos. En cuanto a problemas con el casting, además de decenas de extras hipsters con peinados modernos embutidos en trajes de cuero, tenemos el más que evidente caso del obispo Heahmund, interpretado por Jonathan Rhys Meyers. Siendo sin duda el mejor actor de la temporada, el que más transmite y el que mejor actua es una lastima que no encaje nada con su personaje. ¿Un obispo guaperas tronista? Si hubieran optado por afearle vía maquillaje sin duda haría más creíble su actuación. Una pena.

Jonathan Rhys Meyers en el papel de obispo Heahmund.

En cuanto a la trama, Vikings ha decidido por seguir con la historia de los hijos de Ragnar Lodbrok, el carismático personaje interpretado por Travis Fimmel que ha dejado un vacío al parecer irremplazable. Pero, como el interés de la audiencia por sus hijos es inexistente, han decidido incluir 10 capítulos de relleno (que serán 20) sobre una guerra civil vikinga inventada, sin sentido y con menos gancho que una patata cruda. La trama se alarga y se alarga hasta caer en la repetición y el aburrimiento. Al comienzo, hicieron un tímido intento de continuar contando los hitos de los daneses con la expedición de Bjor al Mediterrano, la fundación del Danelaw (con la toma de York), el descubrimiento de Islandia, o la unificación de Inglaterra, pero todos estos rayos de esperanza pronto se desvanecieron en pos de la inminente Guerra Civil Vikinga. En general la trama es absurda, pues se crea una disputa que no tiene sentido alguno y cuyo único fin es dividir forzosamente a los personajes en dos bandos. Ni siquiera las batallas resuelven algo o hacen avanzar la narración más allá de trasladar a los personajes geográficamente. El choque entre las dos facciones se repite en el capítulo 8 y en el 10 sin resolver o hacer avanzar todo el enredo. Y no todo acaba aquí, para ahondar más en el hoyo de un mal guión, introducen líos amorosos y cambios de parejas. Tu te llevas a mi amada, me tiro a la mujer de mi hermano, yo a tu amante, tu a mi exmujer… ¡Epa! ¡Qué viene el cura! Pues me lio con él… Sin olvidar el hecho milagroso que tenemos un personaje casi paralitico que vuelve a andar y sube escaleras de mano a pulso.

Gran parte de la trama se centra en estos dos y la verdad… ¡Qué aburrimiento!

En el apartado de los errores históricos, éstos son todavía más abrumadores que los fallos de guión. Tenemos cruces de San Jorge, un cura sexy cronista, melés medievales repetitivas, absurdas y poco creíbles, un carro tipo cuadriga corriendo por el bosque, una Inglaterra sin formar pero que todos hablan de ella como una realidad (¿premoniciones de futuro?) y una batalla ganada de la manera más surrealista posible. ¿Suficiente? Para ellos no: tememos también franceses luchando con vikingos, embarazadas que van a la guerra, la coronación de Alfredo esquivando a sus hermanos y a la Historia en general, muertes por alergia… Y mi favorita: el califa canibal y la concubina travesti. La visión que dan en la serie del norte del Mediterráneo, de los bizantinos y musulmanes roza la ofensa. Pero lo que es un insulto a la inteligencia es sin duda la toma de York. Es difícil describir con palabras semejante sinsentido. Ante un ejercito más numeroso y que tiene una posición de poder, la elevación, y frente a un ejercito que no tiene espacio de maniobra (tienen que salir uno a uno por una alcantarilla subiendo por una escalera de mano…), Michael Hirst decide que la lógica no va con él y hace que ganen los vikingos. Pero esto es Vikings, donde los tullidos pueden escalar y hacer carreras de carros por el bosque.

Aquí tenemos a Ivar, con su carro preparado para competir en el Coliseo Romano…

De nuevo si quisiéramos salvar algo de la serie, que a estas alturas no nos apetece ni un pelo, sin duda sería la fotografía. El tratado de la imagen con esos filtros fríos, esas tomas espectaculares de los fiordos y como no unos planos aéreos y panorámicas magníficas de Islandia a la altura de National Geographic. Incluso en el capítulo 5×10 los primeros planos y momentos introspectivos de los contendientes podrían tener un pase si no fuera por la pereza de la trama.

Ciertamente la quinta temporada de Vikingos es muy mala. Hay decenas de errores históricos, de guión y de actuación más que no reseñamos por no extendernos en exceso y porque creemos que con estos ejemplos el lector puede hacerse una idea de cual es la calidad de esta temporada y por extensión de la serie.

Es una pena ver como Vikings ha descarrilado, siendo una producción de éxito con muchos espectadores, que funcionó bastante bien en sus tres primeras temporadas, y que con muchas licencias transmitida cierto conocimiento histórico; hoy en día no queda de ello más que una trama absurda, centrada en personajes sin carisma. Una serie que se aleja de la historia para centrarse en líos de faldas y luchas de poder que a nadie le interesan y que hacen sufrir tanto a los seriefilos como a los amantes de la historia. Así que POR FAVOR, no veáis Vikings. Ahorraros ese sufrimiento. Por nuestra parte esperamos que Michael Hirst de sepultura a una serie que ya no se reconoce a si misma.