21 días con Switch
La Samanta Villar Nintendera

Cuando el día seis de marzo llegó Nintendo Switch a mi casa, habían pasado casi seis años desde la compra de Nintendo 3DS. La consola que llevaría un nuevo Zelda bajo el brazo no era ni mucho menos la única consola que había comprado de la marca nipona. Desde Gameboy Color (de un tono Cereza inconfundible) pasando por la Gameboy Advance de mi hermana a la DS que nos enamoró con Nintendogs…había llegado la hora de comprobar cómo se mantenía la industria de las consolas portátiles en la era de las Redes Sociales.

Y resulta que el cambio ha sido positivo. Fui de las pocas que no decidió comprarse en su día la Wii o la Wii U (lo que me conllevó a la mágica pregunta de ¿Sofi, te has comprado la Wii U?) que poco después se resolvería con un “No, estoy ahorrando pa la Switch”. Sin embargo, no me la vendieron a la primera. La conferencia de Octubre me dejó un regusto amargo a “esta consola parece de los chinos, a 3 euros”, con un material demasiado plastiquero a primera vista.

Poco a poquito y sobre todo a raíz de la conferencia de Enero, la consola ganó puntos en mí. Podría ser la consola que me devolviera la ilusión en relación a las portátiles. Porque por parte de la compañía Sony, con una PSP Go que solo utilizaba para escuchar música, no me habían ayudado mucho, por así decirlo. Ahora parecía el momento correcto para obtener la maravilla de Nintendo. Cuando informé a mis colegas de Warclimb de mi nueva compra, se les ocurrió la idea de que hiciera un 21 días sobre el tema. Y aquí va.

Día 1: Tras hacer lo que Alexelcapo hizo (es decir enganchar los Joy-con cosa mala, al revés y casi cargándomelos con los straps que venían de serie), decidí tomármelo con calma. Observo que el joy-con rojo en realidad es naranja. También que Switch me pesa bastante pero mis manos de Geisha me permiten cogerla con soltura. “Para algo servirá medir 1,56”-me pregunté. Puse la consola en el dock y jugué a Zelda. Llamé a mis padres y fliparon bastante. Mi madre comentó que Link tenía “cara de mala hostia”. Mi padre pensaba que era una tía. Estuvo gracioso.

Día 2: Llegué a casa, y como había probado el modo portátil pocas veces, fue la primera viciada larga que le eché al Zelda. A pesar de que este es un artículo sobre Switch, habría miles de palabras para dedicárselas a Zelda. ¿Quizás cuando me lo pase se las escribiré? Lo dejaré como tarea pendiente :P

Día 3: Se la enseñé a mi hermana y a pesar de que el Zelda no le moló demasiado…le moló el concepto de la consola. Era transportable, colorida. Todo lo que nos dio ya 3DS en 2011 con ese tono azulado que no se irá ni en la Tercera Guerra Mundial TrumpeñaTambién que el mando del Perrito es más que suficiente para jugar si quieres en el modo Dock.

Días 4-8: La primera semana es un enamoramiento continuo…empiezas a ver los menús y submenús. Te agregas al Fonte, al Vhaghar, al Sams. Descubres como hacerte Miis y mierdas nintenderas como los soniditos de la interfaz. Ese “wii wii”, “woo woo”, (me refiero al silbidito del modo Amigo) es el cielo.

Días 10-15: Te vas haciendo a la idea de la consola, la empiezas a poner en la cama. Alego el hecho de no jugarla demasiado en el modo Dock porque mi monitor no tiene sonido y también porque me descubro echándole los minutos que apenas me dejan los apuntes de las oposiciones para ir pasándome poco a poquito el Zelda. Compruebo por el informe semanal de horas que llevo unas diez. También pruebo el Global Testfire de Splatoon 2. Apoyo la Switch en la cama mientras casi duermo. Albergo en mi corazón un sentimiento de amorcito profundo.

Días 18-21: No quería terminar el diario así. Han pasado más de veinte días desde que me llegó la consola. Pero como todas las novedades, te haces a ella. Claro que es una consola impresionante, tanto en materia de potencia (¿quién se imaginaba que Nintendo nos sacaría un cacharro que deja en la vergüenza el Animal Crossing de la 3DS en materia gráfica y de potencia?), de estética (es una cucada) y de trayectoria (deseandito estoy de jugar al Splatoon 2, Mario Kart 8, el Odyssey…)
Tengo que alegar alguna cosilla más que se escapan de estos primeros 21 días. No la he sacado a la calle…(me parece demasiado golosa para hacerlo), y poco a poco, ha perdido ese toque mágico con el que llegó a casa. Pero creo que se debe a algo más personal (quizás el síndrome de Niña Caprichosa™) que inunda cada una de nuestras cositas en materia tecnológica…¿o no nos parece la polla cualquier cosa que nos compramos y a las dos semanas anda ahí, en la esquina y ni te acuerdas de dónde está el cargador? Si dijera lo contrario, mentiría. Pero al mismo tiempo, me hace sacar una pequeña sonrisa, cada vez que puedo jugar un ratito al Zelda, apoyarla contra mí y decir “Ayy Eiji Eiji Aonuma…gracias por tanto”. Y a ti, Nintendo. GRACIAS POR TANTO <3